Un SLA del 99,9% suena impecable hasta que lo traduces a minutos: son unos 43 minutos de caída al mes. Esta calculadora convierte cualquier porcentaje de disponibilidad en tiempo de indisponibilidad permitido por día, semana, mes y año, y te deja controlar el error budget que ya has consumido en el periodo.
La tabla de los nueves
Cada nueve adicional divide por diez el tiempo de caída admisible. Con base anual: 99% son unos 3 días y 15 horas; 99,9% (tres nueves) unas 8 horas y 45 minutos; 99,95% unas 4 horas y 22 minutos; 99,99% (cuatro nueves) 52 minutos y medio; 99,999% (cinco nueves) apenas 5 minutos y 15 segundos. Este salto explica por qué el coste crece de forma exponencial: pasar de tres a cuatro nueves obliga a redundancia activa, despliegues sin downtime y automatización de la recuperación.
Error budget: el SLA como presupuesto, no como promesa
La práctica de SRE consiste en tratar el margen de indisponibilidad como un presupuesto que se gasta. Si el SLO mensual es 99,9%, tienes 43 minutos; cada incidente consume parte de ellos. Mientras quede presupuesto, el equipo puede desplegar y asumir riesgo; cuando se agota, se congelan las novedades y se dedica el esfuerzo a fiabilidad. Es una regla objetiva que sustituye la discusión eterna entre producto y operaciones.
SLI, SLO y SLA: no son lo mismo
El SLI (indicador) es la métrica medida: porcentaje de peticiones correctas, latencia por debajo de un umbral, disponibilidad del endpoint de salud. El SLO (objetivo) es el valor que quieres mantener internamente, típicamente más exigente que lo prometido. El SLA (acuerdo) es el compromiso contractual con penalizaciones asociadas. La regla es fijar el SLO por encima del SLA para tener colchón: prometer 99,9% y trabajar con un objetivo interno de 99,95%.
La letra pequeña que cambia el cálculo
Antes de firmar, revisa tres puntos. Qué se mide: ¿disponibilidad del servicio completo o de cada componente por separado? Un sistema con tres dependencias en serie al 99,9% ofrece en conjunto un 99,7%. Qué se excluye: casi todos los SLA descuentan el mantenimiento planificado, la fuerza mayor y los fallos atribuibles al cliente. Cómo se compensa: la penalización suele ser un crédito porcentual sobre la factura del mes, no una indemnización por el daño real al negocio.
Casos de uso comunes
- Traducir un SLA de proveedor a minutos reales.
- Definir el SLO interno de un servicio nuevo.
- Justificar inversión en redundancia con datos.
- Controlar el error budget consumido durante el mes.
Buenas prácticas
- Fija el SLO más exigente que el SLA comprometido.
- Multiplica disponibilidades para dependencias en serie.
- Mide desde el punto de vista del usuario, no solo del servidor.